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Nota completa | Lunes 08 de Noviembre de 2004


Breve reseña histórica de la Avenida de Mayo

Más de un siglo de pura historia

A 110 años de la inauguración de la Avenida de Mayo, debemos apreciarla por el conjunto de historias que conforman su historia. Personas y lugares (bares, confiterías, casas, comercios, instituciones y salas de espectáculos) que la han postulado como una de las avenidas más reconocidas a nivel nacional e internacional.

Delimitada por la Casa de Gobierno y el majestuoso edificio del Congreso de la Nación, la arteria soñada por Torcuato de Alvear, ha querido simular los grandes boulevares construidos en la capital francesa en épocas de Napoleón III.

Como todo proyecto ambicioso, hubo que lamentar algunos aspectos negativos, como la necesidad de expropiar y demoler las construcciones que ocupaban la actual Plaza del Congreso y uno de los edificios que tuvo que soportar la piqueta, fue el histórico Cabildo, quedando con tres arcos menos en su costado izquierdo. Esto sucedía durante las primeras décadas del 1900.

Como visión antagonista, a ambos lados de la remozada avenida comenzaron a edificarse construcciones suntuosas de vista afrancesada.

La primera de ellas, el palacio Municipal. Acompañaron este devenir majestuoso grandes tiendas, históricos bares, mansiones y edificios que determinaron también la necesidad de colocar el primer ascensor.

Avenida de Mayo vivió el recambio lento del pasar de carruajes de caballos al automóvil. A partir del 9 de Julio de 1894, día de la inauguración de Avenida de Mayo, la zona se pobló de importantes edificios, comercios, empresas, entre las que podemos nombrar los diarios La Prensa, Crítica, La Opinión, entre otros; el teatro Avenida, el Odeón, cine Gloria y cafés tales como el Tortoni, Puerta del Sol, del Pecado, etc.

Desfilaron por esta arteria todos los presidentes de la Nación, ya que era ruta obligada entre el espacio para discursar asunciones y el sillón presidencial.

En 1904 transitó por la avenida el primer ómnibus que unía Plaza de Mayo con Plaza Lorea.Y haciendo mención del transporte, no podemos evitar relacionarlo con las primeras manifestaciones que se realizaban en este último lugar.

El 25 de Mayo de 1910, año del Centenario, Buenos Aires fue visitada por personalidades internacionales que asistieron a múltiples celebraciones, quedando admiradas de la ciudad y de la maravillosa presentación de la Avenida, engalanada para la ocasión.

En 1913 se inaugura el tramo entre Plaza de Mayo y Plaza Once del primer tren subterráneo de Sudamérica. En 1915, el subte llegaría hasta Caballito.

Durante los primeros treinta años del 1900, Buenos Aires fue refugio de cientos de miles de inmigrantes, españoles e italianos en su gran mayoría, quienes se deslumbraron por la belleza y la animación de la Avenida.

Otro aspecto pintoresco destacable es la implementación del Carnaval que a partir del 15 de Abril de 1898 se autorizó en el horario de las 18 hasta las 24 horas, llegando a abarcar desde la calle Bolívar hasta Luis Sáenz Peña. Había desfile de disfraces, caretas, murgas y comparsas. El color, la alegría, la música, hacían del Carnaval una fiesta imperdible para niños y adultos.

Con el paso de los años el esplendor de la avenida se fue apagando, acompañando la decadencia política del país. Esto sucedía en la segunda mitad del siglo y se asemejaba a lo que ocurría en otras ciudades del mundo, donde el progreso, a su manera, las despersonalizaba.

Fueron desapareciendo algunos comercios, hoteles, redacciones de diarios, salas de espectáculo, etc. Por eso es tan meritoria la perseverancia y la presencia de los cafés que hoy se mantienen en pie, entre otros Los 36 Billares que alberga a los clientes que se acercan para distraerse y pasar un buen momento en sus mesas de verde fieltro, sus bolas de marfil y sus espectáculos diversos, como quien se reúne con fieles amigos.

En 1979 se declaró zona histórica a Avenida de Mayo con el fin de proteger la estructura edilicia de antaño que contrasta con los modernos edificios altos y vidriados que actualmente se alzan a lo largo de la avenida.

Llegar a recategorizar Avenida de Mayo para que luzca como en su época gloriosa, para que vuelva a ser la alegre y pintoresca arteria que fuera en la primera mitad del 1900, suena quizá como un deseo, pero no un imposible de concretar. Es un sueño que muchos porteños tenemos y esperamos, con el aporte de todos, poder verlo hecho realidad.
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BIBLIOGRAFIA:
Requeni, Antoni “Breve crónica de la Avenida de Mayo”; Fundación Banco de Boston (1994).

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